Especificidad de la gestión universitaria

La universidad contemporánea cuenta con unos atributos que la diferencian de cualquier otra organización. De acuerdo con un estudio adelantado por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau 2000) de Argentina, entre sus características particulares se incluyen las siguientes:

  • Es una organización compleja, es decir, está compuesta por elementos muy diversos, interrelacionados entre sí, sin un orden fijo (es dinámica), ni una jerarquía lineal, con reglas formales y también un alto número de reglas informales o latentes. Esta complejidad es coherente con la naturaleza de su objeto principal: formación.

  • Sus misiones y objetivos son generales y ambiguos, en tanto su significado o interpretación varían según los diferentes grupos de interés que participan e influyen en la educación superior, y viven en una negociación permanente.

  • Maneja proyectos abiertos, ya que se ve influida en gran medida por su interacción con sectores extraorganizacionales.

  • Se vive en un sistema plural de poder, con diversos intereses, conflictos, relaciones de poder y un grado alto de incertidumbre y reactividad.

  • Otros como: carácter multidimensional, modalidad colegiada de toma de decisiones, tecnologías educativas y de investigación con resultados inciertos, ámbito de convivencia y tensiones entre grupos, diversidad de criterios para la legitimación de los liderazgos, lealtades múltiples de su comunidad a grupos disciplinarios, grupos políticos u otros, sistemas de información fuertemente determinados por las culturas académicas que coexisten, multiplicidad de articulaciones externas, conflictos de valores, entre otros.

Debido a estos atributos, la gestión universitaria se desenvuelve siempre en presencia de tensiones, las que deben ser canalizadas positivamente, sin que ello alcance para suprimirlas. Puede plantearse la hipótesis de que las instituciones universitarias exitosas son aquellas que pueden canalizar positivamente esas tensiones. (Coneau 2000, pág. 42)

Esto lleva a que la gestión universitaria enfrente diferentes desafíos tales como: actuar con autonomía en consonancia con restricciones externas (p. ej., normativa nacional, relación con entidades gubernamentales, financiamiento, sector empresarial, movimientos sociales) y las discrecionalidades internas (regímenes administrativos, estatutos y normas internas, autoridades y liderazgos internos, etc.); brindar el marco para las funciones misionales (aunque sea difícil evaluar un impacto directo de sus decisiones); evitar el uso acrítico de instrumentos desarrollados para organizaciones muy diferentes, como aquellas con ánimo de lucro, altamente jerarquizadas, con poca autonomía de sus integrantes, que busquen resultados medibles a corto plazo y con indicadores de resultados fácilmente cuantificables.

Existen diversas recomendaciones para las personas encargadas de la gestión universitaria, como: identificar el marco organizativo, así como el tipo de gobierno y el nivel de gobernabilidad que caracteriza a la institución a su cargo; desarrollar habilidades de planeación y negociación, así como de escucha y manejo de conflictos, tanto para el ámbito estratégico como para el operativo; mantener la coherencia entre la misión y los diversos proyectos institucionales; contribuir a la integración institucional en diferentes aspectos (integración de objetivos, intertemporal, de procesos, de actividades, integración con el medio, con la eficiencia en la gestión de recursos, integración de aportes y de continuidad y cambio); capacidad de tomar acciones en los momentos precisos considerando las posibles consecuencias; preparar relevamientos de liderazgo o generacionales. Adicionalmente, entre las más importantes y que se relacionan directamente con este libro: tomar decisiones basadas en información clara y confiable. Para ello es fundamental una adecuada gestión de la información y, en esta, de la información cuantitativa.

Referencias

Coneau. 2000. “Evaluación de la gestión universitaria.” Argentina: Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación – CONEAU.